Los Niños y sus Misiones

septiembre 11, 2013

Los niños llamados Nueva Era son niños que nacen con una misión específica de ayudar a cambiar la forma en que se hacen las cosas en el planeta, hacen parte de un programa planetario llamado PORTAL ARCO IRIS DE RESTAURACION Y RENOVACION DEL PLANETA. Para llevar a cabo esta misión, ellos nacen libres de la densidad humana, de karmas, prejuicios, creencias obsoletas y sobre todo, nacen sin perder la conexión con Dios y con el mundo espiritual.
Saben que son especiales, saben que es Dios realmente, no lo que nos enseñaron para controlarnos, saben que el mundo debe cambiar y que los humanos debemos traer el cielo a la tierra, reconectarnos con la fuente, con el hogar de donde todos provenimos, un lugar donde ellos recuerdan donde  no hay límites, no hay dolor, donde todo es posible,  un lugar de paz, armonía, creatividad y colaboración permanente entre todos.
Estos niños entonces llegan para salvar el planeta, para que trabajemos con ellos en equipo, vienen a desafiar nuestras formas de pensar, a cuestionarnos y a ser agentes de CAMBIO. Pero esta labor no necesariamente es fácil para padres, educadores y la sociedad en general, no es fácil soltar nuestras creencias más arraigadas y cultivadas durante más de 2000 mil años pero es imperativo, ya que como veníamos, estábamos destruyendo el planeta y nos estábamos destruyendo a nosotros mismos, por el desamor, el egoísmo, el miedo, la lucha por el poder y el control, la obsesión con el dinero, la violencia y todas las emociones oscuras que se viven al interior de una familia, de una sociedad y de los diferentes sistemas.
Se puede decir que el humano ha heredado de generación en generación la infelicidad, asi que estos niños vienen a parar esto y para hacerlo, nos van a desajustar, cuestionar, retar y nos van a mover de todas las formas posibles, hasta que logren su misión: Construir un mundo mejor para todos.
Ellos no necesariamente son genios, pueden entregar su mensaje y su vibración aun sin hablar, su sola presencia puede generar cambio. Ellos tienen una conexión y visión cósmica con el universo, tienen conexión con Dios, con todas las formas de vida, llámense humanos, plantas, animales o minerales. Además saben que no solo existe lo físico, reconocen y ven el mundo de las energías, ven y sienten otras dimensiones que son parte de nuestra realidad, pero que el humano dejo de ver hace muchas años por su desconexión de Dios y del Amor.
Estos niños aun viniendo con esta importante misión, teniendo una gran cantidad de dones espirituales, tienen aprendizajes que vivir e igualmente necesitan de nuestra ayuda para no perder sus herramientas, su claridad y su conexión. Estos niños no funcionan de forma igual a como funcionábamos nosotros de niños, no saben adaptarse a la violencia, no responden por “las malas” o al autoritarismo y no van a colaborar si algo no tiene sentido. Cuando digo no funcionan, quiero decir que o se rebelan hasta volverse violentos o se quiebran del todo al punto de entrar en profundas depresiones e incluso hasta llegar a hacerse daño. Es su manera de levantarse ante las imposiciones mal sanas de la sociedad de hoy. Asi que si tienes un niño nueva era y no te estas llevando bien con él o ella, o está sufriendo, seguramente vas a tener que pedir ayuda y /o revisar que conductas tuyas como adulto deben ser revisadas para cambiarlas y esto aplica también para los educadores.
Si entendemos un poco más cómo funcionan, por que actúan de la forma que lo hacen y cuáles son sus necesidades, vamos a poder darles más apoyo, aprender de ellos y recuperar nuestra propia conexión, nuestros dones e incluso hasta nuestra misión en el planeta, que es la misma de ellos: recordar que somos seres de luz, encarnados en la tierra, con las mismas capacidades de Dios y que nuestra meta es darle luz a este mundo, sanarnos, sanar nuestras familias y salvar la tierra.
“Ellos vienen a crear con nosotros una familia universal de Justicia, Amor y Paz”.
Si la familia es el núcleo de la sociedad, de donde nace como se hacen las cosas en todos los ámbitos, en los sistemas, en las empresas, en las comunidades, en las escuelas y universidades, en los gobiernos, entonces el primer paso será sanar nuestras familias y con la llegada de estos niños a nuestros hogares esta será su meta inicial, luego seguirán su camino para sanar, mover y cambiar otros espacios y si todos hicimos bien la tarea, los padres de estos niños harán lo mismo en otros en otros espacios, estaremos todos ayudando a esta meta común y en equipo.
Antes de entrar en el punto de la clasificación, les invitamos a que no olviden que al fin de cuentas todos los niños deben ser escuchados, tratados con respeto, amados y reconocidos como almas que tienen su propia sabiduría, que más que hijos nuestros, son hijos de Dios y que nuestra labor es proporcionarles un ambiente seguro, amoroso, cálido y que les permita confiar en ellos, amar sus diferencias, aceptarse tal y como son y jamás perder la esperanza de que actuando y confiando todo es y será mejor para todos en este planeta.
Niños Índigo:
Son los primeros en nacer, comenzaron a llegar en mas cantidad en los años 70´s. Han sido mal clasificados como hiperactivos.  Ellos vienen a desafiar los sistemas, a cuestionar, a rebelarse, a no tragar entero y a “desbaratar” el viejo orden establecido. Son los más difíciles de tratar en las casas y en los colegios, porque no estábamos acostumbrados a niños de este estilo. No responden a la norma y menos a las normas sin sentido, no permiten el autoritarismo y el maltrato, ni que les digan como hacer las cosas.
Tienen más energía de lo normal, son impacientes, su mente es más rápida que la de la mayoría de las personas, por lo tanto se aburren con mucha facilidad. Necesitan movimiento, investigar y descubrir por ellos mismos. Aunque parecen hiperactivos, no lo son ya que lo que sí les interesa logra captar su atención por largos periodos. Lo que más desean es que sus ideas sean escuchadas y respetadas.  Si se tratan con amor, serán muy amorosos y será más fácil negociar con ellos, pero no esperes que cambien, quietud o sumisión porque esto no va a pasar.
La labor con ellos como padres es ayudarlos a concentrarse, a terminar lo que empiezan, a que aprendan a entregar su mensaje con amor y a ayudarles a que su autoestima no sufra por las constantes críticas sociales en vista de su forma de ser. Debemos ayudarles a que se amen tal y como son.
Su aura es azul índigo, de ahí su nombre.
Algo importante de anotar es que los niños indigo no han podido llevar a cabo su trabajo y entregar su mensaje y en años atras fue aun mas dificil hacerlo, ya que la sociedad fue mas fuerte que ellos y logro callar su voz, deteriorar su autoestima y los hizo dudar de si mismos. Los esquemas rigidos de las familias y de los colegios impidieron su desenvolvimiento. Esto esta cambiando ahora, ya que muchos adultos despertaron y les están allanando el camino.
Niños Cristal:
Vienen a pulir el trabajo de los índigos, a organizar lo que ellos destruyeron, hablando de esquemas arraigados y caducos. Si el índigo dijo como no se hacía, el cristal dice como se hace y es con Amor. Son suaves, tiernos, frágiles, muy éticos, muy respetuosos, solitarios y muy sabios. Muchos han sido clasificados erróneamente como autistas, por que hablan solos, viven en su mundo interior y por qué se aíslan por periodos.
Nuestra labor como padres es ayudarles a que se fortalezcan más, a no temerle tanto al conflicto y a que defiendan sus ideas. Debemos además respetar sus espacios y su necesidad de silencio. A estos niños hay que escucharlos mucho porque son grandes maestros de la sinceridad. Tiene una cualidad especial en sus ojos, con forma almendrada. comenzaron a llegar en mas cantidad a partir del año 2000.
Índigo – Cristal:
Es una mezcla de ambas energías, tienen momentos de rebeldía e inquietud y otros de silencio y aislamiento, pero en muchos casos y con los años, van definiéndose más por uno de los dos rayos (luz y color de su aura) para terminar siendo más índigo o más cristal.
Esmeralda:
Son grandes sanadores y vienen a reconectarnos con los ciclos de la vida y de la naturaleza.
Es la energía de la madre divina.
Arco Iris:
Nos enseñan a amar a todas las creaturas de igual forma, a ver  Dios en todos los humanos y en todo. Es el amor incondicional y el respeto por todos.
Durazno:
Vienen a trabajar con la verdad y con la honestidad. Pueden verlo todo.
Dorados:
Son los niños que encarnan la frecuencia crística que es el amor incondicional, el perdón y la transmutación. Ellos se desarticulan frente a los apegos y el cúmulo de energías o de cosas materiales o energéticas innecesarias, nos enseñan a soltar.
Lunares:
Su aura es de color plata y nos enseñan a reconectarnos con lo oculto, con los misterios del universo, con lo ritual y sagrado. Nos ayudan a abrir la mente a lo nuevo.
Delfín:
Juguetones por naturaleza, su forma de ser es la alegría y su misión es la de enseñarnos a trabajar en equipo nuevamente.
Diamante:
Vienen a sanar la energía masculina y a mostrarnos una forma masculina amorosa y armonizada para el planeta. Además son luz total, su energía es muy poderosa y tienen gran conexión con Dios.
Perla:
Nos vienen a enseñar la suavidad, la ternura, la inocencia. Son muy sensibles y por lo tanto tienen conexión y sienten más de lo normal. A ellos debemos enseñarles a enfocarse por que se pueden perder ante tanta sensibilidad e información que les llega.
Violeta:
Son limpiadores y armonizadores. Por su forma tranquila se puede creer que son frágiles, pero tienen la capacidad de entrar en mundos densos y salir ilesos.
Rosa:
Viene a enseñarnos el amor verdadero, el amor propio, el amor incondicional y el amor a todo lo que existe. Pueden volverse sobreprotectores con sus padres, si estos no les enseñan a través del ejemplo a confiar y a no sobreproteger.
Magenta:
Nos enseñan a reconectarnos con el mundo espiritual.
Azul plata:
Son niños que nos enseñan las cualidades de la divinidad: La pureza, la Confianza y la gratitud.
La clasificación se extiende muchas más y vendrán nuevos niños con nuevas misiones que aún no conocemos, incluso nosotros como adultos podremos ir identificando que rayo o aura vamos logrando a medida que avanzamos en sanarnos y en reconectarnos.
Recomendaciones para todos los niños:
Estos niños en general, tienen dones espirituales como clarividencia, sanación, telepatía, canalización (escuchar mensajes de otras dimensiones superiores, como ángeles y a Dios o inferiores, desencarnados o seres oscuros), etc.
Muchas veces son vegetarianos y no se les debe obligar a comer carne, más bien darles sustitutos de proteínas.
Todos ellos necesitan contacto con la naturaleza, un espacio para crear y ser ellos mismos y de expresión artística.
Se les debe fomentar la meditación, el silencio interior y la conexión con Dios de la forma que ellos prefieran.
No son seguidores de las religiones porque ya descubrieron que su comunicación con Dios es directa, asi que no necesitan intermediarios.
A veces se dice que estos niños hacen lo que quieren, actúan como reyes  y que incluso son mentirosos, aun siendo tan francos. Lo que sucede es que vienen de otro lugar donde no tenían limites, todo era posible y eran grandes creadores y cuando aquí el adulto le impone algo que para el niño no tiene sentido, entonces el igual lo va a hacer.
Si necesitan límites y reglas pero no irracionales, impuestas por las malas o inflexibles. Es un negociar constante contigo y con ellos mismos.
La mayoría son telépatas, asi que cuida lo que piensas y hablas aun en otra habitación o mejor trabaja con ellos desde la honestidad tus temores, pero al final concluye con esperanza.
Es necesario protegerlos de las energías oscuras, orando y trabajando con su ángel guardián, haciendo limpiezas energéticas y enseñándoles a diferenciar las voces que escuchan, cuales son de baja vibración y cuales vienen del cielo y de sus ángeles.

Padres:

para ayudar a estos niños vas a tener que sanarte, trabajar tu conexión espiritual, desafiar tus límites y aprender a vivir en amor y alegría total, pero recuerda que si este niño te eligió como padre, es porque cree y confía en ti y en tus capacidades, tu solo déjate llevar que el camino te va mostrando lo que hay que hacer.

Olvídate de la sociedad, del que dirán y de lo que crees que esperan de ti los demás, para hacer el cambio hay que ser diferente.
No te preocupes por su misión, ellos eventualmente van a llegar a ella, tu enfócate en darles un ambiente amoroso, honesto, cálido y seguro (no de dinero, sino de confianza en la vida, en Dios, en el porvenir) y en ayudarles a que se amen y se acepten como son y esto se hace AMANDOLOS Y ACEPTANDOLOS COMO SON.
En amor y Luz,
María Paula Vélez ©

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