Trayendo la madre oscura a la luz por Bethany Webster

junio 18, 2014

Nuestro mundo aún tiene que reconocer plenamente el Arquetipo de la Madre Oscura. Al sacarla a la luz de nuestra conciencia, nos liberamos para ser auténticas y mostrarnos con toda nuestra fuerza tanto en nuestras vidas como en el mundo.
El psicoanalista Carl G. Jung describió los arquetipos como energía universal inherente a la psique humana. Todos los arquetipos tienen tanto un polo positivo como un polo negativo. Si uno se expresa, el otro existe como potencial. En cuanto al arquetipo de la Madre, nuestra sociedad sólo se fija en el polo positivo – la madre angélica, la que sabe todo, la que es siempre amorosa.

No podemos tener la Madre Luminosa sin la Madre Oscura. El Arquetipo de la Madre contiene ambos.

En el mundo occidental, la Madre Oscura se vuelve tabú: por ‘oscuro’ entendemos la capacidad de las madres para frustrar, desatender  o dañar a sus hijos. Las mujeres deben negar su capacidad para la oscuridad y se espera que los niños permanezcan en silencio acerca de cualquier experiencia negativa con sus madres. La rabia contra la madre que no se puede expresar de manera abierta ni ser procesada en un espacio seguro irá bajo tierra y se proyecta sobre otras mujeres, se vuelve hacia dentro y hacia una misma, o se proyecta sobre la tierra.
“Todo lo que es rechazado de una misma, aparece en el mundo como un evento.” – CG Jung

Tenemos que afrontar esta división dentro de la psique humana colectiva, que comienza con nosotras mismas como mujeres. No podemos estar plenamente empoderadas en nuestra capacidad luminosa si no hemos reconocido plenamente nuestra capacidad oscura. Es una espiral negativa, negamos nuestros sentimientos negativos, y los proyectamos en los demás de forma disfuncional, que puede crear más vergüenza. Nuestras emociones negativas son naturales y forman parte de nuestro poder. Son una parte integral de la experiencia humana. Si las negamos, nos separamos de nuestra integridad innata.

Los niños tienen como parte de su desarrollo una necesidad de idealizar a sus madres. Pero como adultos, debemos reconocer que las madres son seres humanos – con capacidad para el bien y el mal.

La sociedad ejerce una enorme presión sobre las madres, para lucir fabulosas, tomar todas las decisiones correctas, tener una carrera exitosa y todo sin quejas ni esfuerzo. Tenemos que reconocer que las mujeres son seres humanos con la posibilidad de tener toda la gama de emociones y experiencias. Al reconocer esto, habría menos presión para convertir las madres en caricaturas, reduciéndolos a papeles funcionales e idealizados, en lugar de personas reales.

“¿Cómo puedo ser sustancial si no hago sombra? Debo tener un lado oscuro también si he de ser completo “- CG Jung

Reconociendo nuestra capacidad para lo oscuro, lo sombrío  en realidad apoya a las mujeres para ser mejores madres y seres humanos más felices, ya que nos quita la presión de mentir y de no ser auténticas acerca de la realidad de nuestras experiencias. Nos libera para ser reales. Esto nos permite estar realmente disponibles para nosotras mismas y nuestros seres queridos de manera auténtica y equilibrada. Transmite el amor a uno mismo a nuestros hijos.

 La idealización es una forma de menosprecio.

Mientras que superficialmente parece que la idealización beneficia a las madres e impulsa su lugar en la sociedad, idealizar a las madres realmente mantiene a las mujeres sintiéndose  culpables y sin poder. Los desafíos cotidianos, los errores y retrocesos se convierten en fuentes de una vergüenza profunda. Tenemos la expectativa de que las madres nunca deben estar enfadadas o celosas. Pedir ayuda y sentirse abrumada son vistos como un síntoma de fracaso. Como madres, tenemos que darnos a nosotras mismas lo que la sociedad no puede darnos – permiso radical a amarnos a nosotras mismas por completo – incluidos los errores

“Lo más aterrador es aceptarse uno mismo por completo.” – CG Jung

Hay una recompensa por la idealización: Podemos creer que no tenemos que ser responsables de nuestras acciones. Puede llegar a ser una excusa, un escudo contra las críticas. Para ser libres, tenemos que renunciar a la compensación de la opresión.

Mientras las mujeres interiorizan la idealización y la presión social para ser perfectas, sus hijos probablemente sentirán vergüenza y culpa sobre sí mismos en algún nivel. No podemos dar a nuestros hijos lo que nosotros no tenemos dentro de nosotras mismas. Como hija, tratar de discutir los retos y emociones difíciles con tu madre puede significar asumir el riesgo de que ella vea tus sentimientos negativos como la traición o el rechazo hacia ella. Algunos niños sienten vergüenza de admitir los sentimientos negativos acerca de sus madres. Muchas madres rápidamente cortan las conversaciones con sus hijos diciendo: “Traté de hacerlo lo mejor que pude.” En general, esta dinámica mantiene a las mujeres atrapadas.

El arquetipo de la madre oscura no desaparece, la energía sólo pasa a la clandestinidad y viene en formas disfuncionales. Por ejemplo, como madres, podemos decir algo dulce a nuestros hijos, sin embargo, podrían haber mensajes, oscuros por debajo, mensajes como: “Me debes una”, “Pobre de mí” o “cuida de mí.” Cuando empezamos a creer que somos sólo la madre de luz, y negamos nuestra capacidad para la oscuridad, nos volvemos cada vez menos auténticas. Podemos pensar que los otros son responsables de hacernos felices. Es posible que no respetemos los límites de los demás. Nuestra oscuridad reprimida y no reconocida se vuelve tóxica – para nosotras mismas y para los demás.

Reconocer el Arquetipo de la Madre Oscura es clave para reconocer el poder de las mujeres.

El tabú de la madre oscura es un síntoma del tabú social más amplio sobre la vulnerabilidad. La sociedad dice que no es seguro reconocer nuestros verdaderos sentimientos, especialmente los negativos como la ira, la tristeza, la decepción, celos, etc.  Tenemos que admitir con nosotras mismas todo el alcance de nuestros propios sentimientos y aprender a sentirnos en sintonía tanto con nuestra creadora como con nuestra  destructora interior.

Tomar posesión de la madre oscura que vive en nosotras es un paso crítico para abrazar nuestra humanidad. Y cuanto más abracemos nuestra humanidad, más encarnaremos plenamente nuestra divinidad.
Ambas van de la mano.

Sin la presión de ser perfecta y de sentir vergüenza por nuestros errores humanos, el conflicto no se ve como el fin del mundo, es visto como una oportunidad para crecer! Una oportunidad para conocernos a nosotras mismas y a los demás mejor, más íntima, más verdadera, más respetuosamente. Aprendemos a ver y por lo tanto a amar y ser amada con mayor precisión – por lo que realmente somos – luz y oscuridad -. Cuando mantenemos el equilibrio entre los opuestos, encarnamos nuestra verdadera completud, nuestro ser más profundo y único. Los conflictos y las emociones negativas pueden ser vistos como puertas a una mayor intimidad y vitalidad. Estos frutos sólo pueden florecer en el terreno de la radical honestidad con una misma. Nuestro mundo se volverá más sano e integrado cuanto más nos permitimos a nosotras mismas ser humanas e imperfectas, para explorar nuestro interior sin vergüenza. Todo comienza en nosotras.

“El privilegio de la vida es llegar a ser lo que tú realmente eres.” – CG Jung


© Bethany Webster 2013.
Traducción al castellano: Sophia StyleMónica Manso e Isabel Villanueva

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