¡Basta de gritos en esta casa!

agosto 10, 2014

Parece que los gritos fueran inofensivos, son producto de un momento de rabia y se esfuman en el aire, pero en nuestros hijos dejan huellas profundas a nivel psicológico y afectan su comportamiento. Por eso os sugiero educar sin gritos para una vida familiar más armónica y poder decir ¡Basta de gritos en esta casa!.
A veces la dinámica familiar nos sumerge en un torbellino de caos en el que parece que sólo un buen grito puede detenerlo. Pero un grito no soluciona nada, no hace que el niño cambie un mal comportamiento, por el contrario, dejará huellas en su personalidad. El grito paraliza, atemoriza, pero no educa.
Cuando gritamos no decimos cosas dulces, los gritos suelen ir acompañados de amenazas, chantajes y descalificaciones. Son nada menos que la manifestación de la violencia, no física, pero sí psicológica.
Las palabras y los gritos pueden llegar a ser tan o más dañinos que el maltrato físico. Como nos decía el psicólogo Ramón Soler, especialista en educar sin violencia, en una excelente entrevista que nos ofreció “Gritos, amenazas y chantajes son violencia psicológica”.

Evitar los gritos en casa

Reconozco que a veces soy bastante chillona y que tengo que hacer un doble esfuerzo para evitar los gritos en casa. Pero como no me gustan los gritos ni que mis hijas crezcan con una cortina musical de gritos, trabajamos juntas para evitarlo.
Hay técnicas para controlar la ira que nos embarga en un momento dado ante un momento de enfado. Antes de perder el control de la situación y explotar en gritos y descalificaciones, podemos detenerlo.
Debemos detenernos, congelar la escena dos segundos y mirarnos desde fuera como protagonistas de una película. Como adultos, tenemos que aprender a controlar la ira, poner el freno cuando perdemos el control.
A mi me sirve incluso taparme la boca con la mano para evitar gritar y decir cosas que no quiero decir.
Manejar la agresividad y controlarse es complicado cuando nos sentimos desbordados, pero está en nosotros ejercer el autocontrol, el autoconocimiento y el autoanálisis para mejorar como padres y poder educar a nuestros hijos sin violencia.
La autoridad no se ejerce mediante gritos, por el contrario los gritos nos hace más débiles pues significan que no somos capaces de controlar y revertir una situación negativa.

Padres gritones, hijos gritones

gritos
Otra consecuencia de crecer con padres gritones es que los hijos ven a su vez en los gritos algo cotidiano y también se vuelven gritones.
Lo adoptan como una forma de comunicación válida. Son niños que gritan a otros niños y también a sus padres y hermanos. Se llega a un punto en casa en el que hablar en un tono normal es lo extraño.
Para evitarlo, lo primero que hay que hacer es dar el ejemplo. Los padres debemos aprender a controlarnos antes de gritar y para eso debemos intentar reconocer los síntomas de la ira para evitar explotar.
Eso mismo tenemos que trasladarlo a nuestros hijos. Comprender sus sentimientos desde la empatía y sin violencia. Enseñarles a expresar sus emociones y sus frustraciones mediante una comunicación sana sin necesidad de gritar.

Se puede educar sin gritos

Parece difícil cuando ya se ha instaurado en casa como una forma de comunicación entre padres e hijos, pero es posible educar sin gritos.
Así que, hoy mismo os propongo hacer un ejercicio de autoanálisis, poner en practica el autocontrol para poder decir de una vez ¡Basta de gritos en esta casa! (los signos denotan énfasis, no gritos).

extraído de http://www.bebesymas.com/

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