“¿soy índigo?” “¿soy cristal?” “¿mi hijo es índigo o cristal?”

febrero 03, 2015

Me gusto compartir este articulo, porque muchas veces en las consultas con niños muchos padres buscando respuestas a lo que le sucede o a los comportamientos de sus hijos llegan a las preguntas de  ¿soy índigo?” “¿soy cristal?” “¿mi hijo es índigo o cristal?”. Las respuestas que siempre doy es que estos términos si bien son ciertos, también solo son llamadores para los padres o para los adultos que trabajan con niños, son formas de hacernos pensar de que existen otros modos, otras inteligencias, otras realidades, nos aportan otras formas de comprensión y acercamiento al niño nada más. Pero que tenemos que tener cuidado de las etiquetas. Porque sí queda más lindo decir que mi niño es índigo, que decir que es hiperactividad, por ejemplo. que es cristal en vez del espectro autista. Cada comportamientos desregulado del niño nos aporta un mensaje y este mensaje esta muy relacionado con nuestra historia de vida, familiar, etc. simplemente estos términos nos aportan un despertar hacia una nueva conciencia de como pueden ser las cosas de modo diferente, nos aportan luz para comprender a nuestros niños de una forma mas armónica, más saludable, lejos de todo dogma! 
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Muchos padres nos escriben contándonos anécdotas o experiencias con sus niños; muchos adultos nos escriben y nos redactan su propia vivencia, su camino por la vida.
La mayoría de las experiencias son maravillosas, y algunas veces también dolorosas, pero siempre hay por detrás un gran potencial para el crecimiento. Sin embargo, dentro de estas anécdotas que nos cuentan, muchas veces surge una misma afirmación, que a veces se torna duda. Una duda que va y vuelve de persona en persona: “¿soy índigo?” “¿soy cristal?” “¿mi hijo es índigo o cristal?”

Por supuesto que estas energías, a veces llamadas "Índigo o Cristal", de una manera u otra forman parte de todos nosotros. Hay adultos, hay niños, personas de todas las edades sintiéndose diferentes, sintiéndose ajenos a este mundo y con una búsqueda espiritual muy presente. Estos seres existen, son seres espirituales respirando en la tierra. Son seres que mal comprendidos pueden ser llamados enfermos o con ciertos déficits. Y para que el mundo no los mal catalogue se los ha llamado “Índigo o Cristal”, términos que pueden ayudar a comprenderlos y guiarlos con mayor conciencia. Pero he aquí la confusión: ¿Qué es lo verdaderamente importante de sentirse diferente? ¿Qué es lo verdaderamente profundo de pensar o sentirse Índigo o Cristal? Mal comprendidos, estos términos pueden llevar a más separación entre las personas en lugar de traer claridad y Unidad.
Muchas veces detrás de estos términos se esconde una búsqueda superficial, una búsqueda que no proviene del alma sino de la necesidad del ego de "pertenecer".

Todos somos importantes, únicos. Todos somos seres espirituales despertando cada día a una nueva conciencia.
Debido a esta confusión, o a esta forma de abordar los temas Índigo y Cristal, siento necesario compartir un artículo que pertenece a un curso que ofrezco a distancia.
Espero que les traiga claridad en su camino. Afectuosamente,
Nancy Ortiz


Confusión basada en los términos, conceptos y clasificaciones

Es maravilloso saber de estos nuevos niños. Saber de su existencia nos permitirá cuidarlos y estar alertas a sus necesidades. Sin embargo está sucediendo que la información sobrepasa la capacidad de la mente y muchas personas comienzan a confundirse en los términos: “Índigo o Cristal”, dejando de apreciar al niño por el solo hecho de ser niño.
Paso a explicar qué quiero decir con esto.
Índigo y cristal, son términos que nos han ayudado mucho a descubrir a los niños de hoy. Son términos, que por supuesto, dicen grandes verdades, pero no hay que estancarse en la forma.
Me refiero cuando por ejemplo un padre cataloga a su niño diciendo: “Mi niño es índigo”, “mi hijo es Cristal”, “¿qué puedo hacer? mi hijo es especial”. 

Esto es limitarse al término, a la simple palabra: “Índigo o Cristal”. Sin darse cuenta, lo único que generan, son bloqueos de la verdadera pureza y fluidez del niño.

El niño de hoy es especial y tiene mucho para darnos, pero no debemos estancarnos en la clasificación porque esto es lo que nos aleja de la verdadera esencia de lo que significa índigo o cristal.
Nos aleja porque interiormente pensamos “mi niño es diferente a los demás”. Por lo tanto algo que debería trabajar para la luz, para aclarar el camino de los seres, confunde, crea separación. 

Por ello considero que es solo un término sin importancia cuando es mal utilizado o cuando carga al niño de responsabilidades que no debería.
Sé de muchos padres que les cuentan a sus niños que son índigo o cristal.
Quizás lo hacen porque quieren ayudarlo, pero el niño no está preparado para entender desde la mente lo que significa esto.
El niño tan solo Es, y ahí se ve la verdadera magia. 

Entonces comunicarle al niño que es índigo o cristal, es contraproducente. Puede generarle mucha confusión, condicionarlo y bloquearle la magia innata que trae.

¿Por qué puede bloquearlo?
El niño para seguir siendo aceptado, amado y para seguir satisfaciendo a sus padres, creará, conciente o inconcientemente, situaciones donde les demuestre lo especial que es. Inventará historias, sueños, hará preguntas planeadas, entre otras cosas; cuando en realidad todo esto no es necesario, porque el niño está inmerso en una historia, en un cuento de hadas, duendes, luces y fantasías.
No hay nada que inventar, solo hay que dejarlo salir.

¿Por qué se crea tanta confusión ante estos términos nuevos que aparecen para ayudarnos y aclarar nuestras dudas?

El niño, y la inmadurez Espiritual del adulto
Todos estamos en un camino de búsqueda, de querer encontrar la Verdad.
Se puede buscar este camino dejándose fluir, dejando que el Universo nos guíe hacia esta Verdad; o se puede encontrar el camino, iniciándose en alguna técnica espiritual ya sea de meditación o tantas otras que hay hoy, la cual  puede llevarlo a un estado de conciencia superior y de comprensión mayor. También se puede buscar esta Verdad a través de la lectura de libros, de información de Internet y de otros medios.
Todo es válido, a cada uno le llega lo que necesita. Cada uno encuentra el camino que lo llevará a la verdad.

Pero ¿qué sucede si la mente domina esta búsqueda? ¿Si somos herramientas de la mente y no ella una herramienta nuestra?, ¿si somos víctimas del ego?
La mente y el ego son una parte necesaria del humano, pero siempre debemos observarlas porque es el alma la que debe guiar nuestras vidas.
La mente y el ego están condicionados por el miedo, siempre buscarán reforzarse por temor a su disolución. En cambio el alma siempre Es, y no hay lugar allí para el temor.
Toda búsqueda desde el alma será humilde, toda búsqueda desde el ego y la mente, posiblemente desviará y sumará más confusión.

Entonces, si la búsqueda parte desde el ego y no desde la humildad, toda técnica que nos lleve a saber más, toda la información que hallemos, reforzará una parte superficial, una parte que en profundidad no somos.
Armaremos una falsa identidad, buscando ser seres “especiales”. Vamos a querer que todo lo que sabemos que existe, hable de nosotros. Vamos a buscar mentalmente las "coincidencias" presionando el fluir y estancándonos en la forma.
Y si esto sucede con una persona que tiene hijos, esta ansiedad y falsa identidad va a ser trasladada hacia los niños. Querrán que sean “especiales”, forzando su naturaleza, sin poder apreciar lo que ya Son siendo niños.

¿Por qué sucede esto?
Muchos padres quieren que sus hijos "sean índigo o cristal". Buscan que las características que describen a estos seres, sean las que describan a sus hijos.
Desde ya que estas energías de una u otra forma están presentes en los niños de hoy, pero estos padres suelen perder de vista la razón por la cual necesitan saber el origen de sus niños. Ya no los impulsa el saber para acompañarlos y comprenderlos, sino que necesitan realizarse en ellos.
Solo desean saberlo para sentirse especiales ellos.
¿Y a quien ayuda a crecer esta mentira?
A nadie. Nadie sale beneficiado.
El niño sufre porque se siente condicionado, y el padre se engaña a si mismo creyendo haber llegado a la verdad, no pudiendo ver que la Verdad siempre estuvo ante sus ojos.

¿Como se puede dar cuenta si está fluyendo naturalmente con su hijo, o si no lo esta encasillando, y por ende, condicionando?
Posiblemente no tendrá necesidad de saber qué es su hijo, ni cómo clasificarlo, sino que solo tendrá la necesidad de que sea feliz, de que crezca plenamente.
Pero aun así, si necesita saber el origen de su niño, en silencio buscará las respuestas, pero las guardará en su corazón.

Lo especial fluye y sale del alma del niño por si solo. No hace falta presionar, el niño es espiritual de por si, y esta espiritualidad es diferente en cada niño. Esto lo hace único.
Si la búsqueda es sincera, temas como “Índigo y Cristal” le aportarán crecimiento.
Tenemos que lograr llegar a esta Madurez Espiritual.

Hay mucha información, mucho falso estímulo, y esto puede desequilibrarnos espiritualmente, pero a la vez, nos puede ayudar a discernir concientemente entre aquello que aporta verdaderamente a nuestro crecimiento y aquello que no.
Esta Madurez Espiritual proviene de la Paz interior, de no necesitar pertenecer a ningún lugar para sentirse completo.
Esta madurez llegará a usted, ni siquiera hay que buscarla, pero podrá facilitar su llegada, haciendo conciente su parte inmadura, su parte egóica que necesita “pertenecer” para sentirse segura.

Sea sincero con usted, camine en paz.

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