ORDENES DEL AMOR

noviembre 24, 2016



El amor solo se logra donde se reconocen los órdenes, así podemos lograr el fruto de lo que anhelamos.
Los órdenes del amor existen independientemente de nuestros deseos o temores. El orden nos viene dado y no es posible sustituirlo por el amor. Esto sería ilusorio. Hay siempre que ir al orden, el punto de la verdad, solo allí esta la solución.

El amor es una parte del orden. El orden precede al amor y el amor únicamente puede desarrollarse en el marco del orden, como la semilla que se hunde en la tierra para crecer y dar su fruto.

Existe una jerarquía en función del comienzo de la pertenencia a un sistema, Este es el orden de origen, el cual depende de la sucesión temporal de la pertenencia. El ser se define y obtiene  su rango gracias al tiempo. Es el tiempo el que le confiere su estructura. Así el que estuvo primero en un sistema tiene prioridad sobre el que vino después. Los sistema tienen su jerarquía y vemos en ellos que un nuevo sistema tiene prioridad sobre el antiguo. En el seno de un sistema hay la prioridad en función del comienzo de la pertenencia a ese sistema. En la sucesión de los sistemas, la nueva familia tiene prioridad sobre la antigua. Permanecer en el amor significa que todo es amado tal y como es, que todo es acogido por el alma tal y como es. Significa que asentimos a ello tal como es y lo amamos tal como es, exactamente como es. Significa también que asentimos a la vida completa tal
como es. Exactamente como es. A la propia vida tal como es, a la vida de los otros tal como es y a la creación tal como es. Exactamente como es.

Lo primero que los padres dan a los hijos es la vida. Con este acto de tan profunda realización le dan todo lo que tienen. No pueden ni agregar ni restar nada. En esta consumación del amor el padre y la madre lo dan todo. Que el hijo tome la vida tal como los padres se la dan sin omitir ni querer eliminar nada es un orden del amor. El hijo es sus padres y si asiente a sus padres tal cual como son asiente a la vida que viene de lejos y a través de ellos. Este tomar le permite sintonizar con la vida y llevar adelante su desarrollo con todas sus potencialidades traspasando a sus propios hijos luego lo que tomo. En cambio quien dice tal cual como son mis padres no los quiero, sustituye el tomar por el exigir y el reproche, el resultado es que los hijos se sienten vacíos e inactivos y no pueden estar en paz consigo mismo. El tomar al padre y a la madre es un proceso curativo. Cuando uno de los padres queda excluido el hijo sólo está a medias, nota la falta y es la base de la depresión.

Los hijos que piensan que tomando a sus padres en su totalidad asimilarían lo negativo de ellos pierden sin embargo lo bueno de ellos y no pueden encontrar su propia identidad quedando unidos en el reproche infantil. Del miedo a hacerse como los padres resulta que el hijo esta constantemente mirándolos. El desprenderse de los padres y crear lo propio requiere del finalizar con el reclamo del "me han dado demasiado poco, o aun me deben o lo que me dieron y en la forma que me lo dieron ha sido equivocado".

De esta manera los hijos quedan íntimamente ligados a los padres pero de un modo patológico. Ni el hijo tiene a los padres, ni los padres tienen al hijo. Tiene a los padres delante de sí y el hijo no puede avanzar. En cambio si los toma los tiene detrás toma su fuerza y puede avanzar y emprender su camino. La despedida se logra en cuanto tomo todo lo que me dieron y reconozco a mis padres con sus posibilidades y sus límites.

 1. EL MISMO DERECHO A LA PERTENENCIA La pertenencia se deriva de un derecho fundamental que tiene todo ser humano, por el solo hecho de existir, de ser parte de algo. Este derecho nos viene de una instancia superior que genera unidad y pertenecer es ser parte de esa unidad. El primer y fundamental orden del amor nos dice: Todos los que forman parte de nuestra familia tienen el mismo derecho a pertenecer. Cuando no se rechaza la pertenencia de un miembro se produce un desorden de consecuencias de largo alcance. Pertenecen a una familia todos los hijos, los muertos, los abortados, lo que se fueron, los entregados u olvidados, los medios hermanos. Los padres y sus hermanos, incluidos los olvidados, abortados y entregados. Las parejas anteriores de los padres.  Los abuelos y las parejas anteriores de los abuelos. Todos aquellos cuya muerte temprana o desaparición trajo ventajas a la familia. Si algún miembro de la familia fue culpable de alguna muerte, sus victimas pertenecen a la familia en caso contrario si existen victimas de asesinos de fuera de la familia, éstos también pertenecen a la familia.

Donde tuvo lugar la exclusión de un miembro se produce un movimiento para incluirle y otro miembro de la familia, de la generación precedente, lo representará. Este miembro es elegido por una fuerza más allá de nuestros conceptos sobre culpa e inocencia. El enredo actúa sobre todo el conjunto, reconstruyendo el orden para que lo separado vuelva a integrarse y se unifique con lo demás. Se demuestra así, que el mismo derecho a la pertenencia es establecido e impuesto por una fuerza superior.

2. LA JERARQUÍA. Evolucionar significa proyectar la vida, ir hacia el futuro honrando la historia y mirar al horizonte con la fuerza de lo vivido, en tanto que mirar sólo el pasado y regresar a él implica retroceder o detenernos al crecimiento. Este es el sentido del orden de las jerarquías en donde el primero siempre debe ocupar su lugar. Este orden exige que cada uno de nosotros ocupe el lugar que le ha sido asignado en su familia y sólo a él le corresponde. Es un orden jerárquico, así unos ocupan posiciones superiores y vienen primero y otros están por debajo y vienen después. La jerarquía la define el tiempo de pertenencia. Quien desde antes es miembro de la familia tendrá prioridad sobre aquellos que vinieron después.

Esa fuerza que le da la vida, lo llamó antes de los que vinieron después. Las consecuencias de violación a esto son devastadoras, decidiendo sobre el éxito y el fracaso, la vida y la muerte. Demostrando que se trata de un orden divino contra el que nadie puede atentar sin que tenga sus consecuencias graves para sí y los otros.

3. DAR Y TOMAR. La necesidad de vivir en equilibrio surge de la homeostasis, el proceso que balancea los elementos internos entre sí o con el medio externo, esta necesidad está presente en los intercambios del ser humano, siendo inconscientes pero determinantes en nuestro vivir. El equilibrio entre el dar y el recibir para Hellinger, surge desde siempre en todas las relaciones, desde la necesidad de compensar los opuestos mediante el intercambio, el cual posibilita la interacción entre los grupos humanos. Es un requisito para crear y mantener vínculos al servicio de lo creativo y armónico, esto es: al servicio de la vida y del amor. Este orden del dar y tomar no viene de la consciencia sino que sirve al equilibrio entre dar y tomar y de esta manera al intercambio en nuestras relaciones. Al tomar algo o recibir algo de alguien, nos sentimos obligados también a darle algo y de igual valor. No importa dónde se inicia el intercambio, es a partir de la respuesta de quien recibe, el otro nuevamente quiere entregar y desde la felicidad de lo recibido, construye una espiral de crecimiento que fortifica la relación. El intercambio se forja desde el deseo de querer entregar al otro el amor recibido, si esto no se da, el espíritu de la reciprocidad se extingue y la necesidad de encuentro desaparece. “Cuando interrumpes el movimiento natural de amor hacia tu madre… interrumpes el movimiento a la vida y con ello cierras las puertas a una pareja”.

La felicidad empieza muy temprano, empieza con la madre y se sigue manteniendo en la relación con ella. El camino de la felicidad se interrumpe cuando perdemos el contacto con la madre, por supuesto también con el padre, en segundo lugar.

Por Bert Hellinger

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