La importancia del Movimiento y el Equilibrio en el aprendizaje

agosto 16, 2017



El movimiento es la esencia de la vida: «Desde el comienzo de la vida hay movimiento. Solo unos pocos días después de la concepción, en el interior de un océano pequeño, un acróbata empieza a actuar. A partir de movimientos de balanceo suave en respuesta a la marea del océano, se reúnen con fuerza pequeños movimientos primitivos hasta que se revelan gradualmente los movimientos espontáneos y las respuestas reflejas. Estos movimientos tempranos al final se convertirán en parte de la danza del desarrollo, cuyas etapas han sido coreografiadas a lo largo de varios milenios de evolución de la especie humana. Estos movimientos diminutos son la primera expresión externa de la experiencia del mundo del ser humano […]»1 .
 Durante el primer año de vida, el niño adquiere miles de patrones y habilidades de movimiento nuevos. Inicialmente, los movimientos de los bebés no están controlados, pero cuanto más se mueven, mejor es el control. Al principio, el desarrollo de la coordinación entre el ojo, la mano y el oído se produce cuando el bebé está tumbado sobre la espalda y  sigue el movimiento de sus padres por la habitación; es entonces cuando el bebé empieza a girar la cabeza en dirección a los sonidos. Su pequeña mano intenta alcanzar objetos como móviles u otros juguetes.
 La vista, el tacto y el oído se estimulan para concentrarse en lo que ocurre alrededor del niño. Si está tumbado en el suelo, el bebé podrá probar a dar vueltas sobre su barriga, lo que le permitirá ejercitar el sentido del equilibrio y activar su sistema muscular. Todos estos movimientos ayudan a establecer un «mapa del cuerpo»: la orientación espacial. Esto también le llevará a que gatee y se prepare para el momento trascendental en el que se mantendrá de pie y comenzará la exploración de los movimientos por completo.

Equilibrio
 En una conferencia cuyo título es «Procesos hipersensibles en las actividades de los sentidos humanos» (Supersensible Processes in the Activities of the Human Senses)2 , Rudolf Steiner explica cómo los sentidos de la vida, el movimiento propio y el equilibrio se sostienen por miembros hipersensibles de los seres humanos que nos han sido concedidos por el mundo espiritual.
Describe cómo el Hombre Espíritu (el miembro espiritual de los seres humanos que se desarrollará en un futuro lejano) se compenetra con el sentido de la vida. El Espíritu de Vida funciona en el sentido del movimiento propio. El Yo Espiritual (que es la tarea que debe desarrollar el ser humano en este momento) mantiene el sentido del equilibrio, con lo que los tres sentidos son, al mismo tiempo, órganos espirituales de percepción.
El sentido del equilibrio, ubicado en nuestro oído interno, percibe la relación entre la gravedad de la tierra y nuestro propio cuerpo y está directamente relacionado con los sentidos del oído, la vista, el movimiento (propio) y el tacto. Si funciona correctamente, también nos sentimos tranquilos y seguros. Si alteramos nuestro equilibrio, por ejemplo, al caminar por una cuerda floja, al beber alcohol o al tener una infección de oído, nos sentimos menos seguros, somos menos libres, y se nos hace difícil hacer cualquier otra cosa que no sea concentrarnos en el equilibrio.
Este sentimiento de seguridad y de tranquilidad nos ayuda a sentir nuestro Yo como a un ser espiritual y a experimentar nuestro Yo en relación con el mundo. Con la consecución del equilibrio, la cabeza del niño se eleva hacia la luz. La antítesis entre la gravedad y la ligereza se consigue y se concibe en una (nueva) postura erguida. Aunque, obviamente, esto sentido de la vida. El Espíritu de Vida funciona en el sentido del movimiento propio. El Yo Espiritual (que es la tarea que debe desarrollar el ser humano en este momento) mantiene el sentido del equilibrio, con lo que los tres sentidos son, al mismo tiempo, órganos espirituales de percepción. El sentido del equilibrio, ubicado en nuestro oído interno, percibe la relación entre la gravedad de la tierra y nuestro propio cuerpo y está directamente relacionado con los sentidos del oído, la vista, el movimiento (propio) y el tacto.
Si funciona correctamente, también nos sentimos tranquilos y seguros. Si alteramos nuestro equilibrio, por ejemplo, al caminar por una cuerda floja, al beber alcohol o al tener una infección de oído, nos sentimos menos seguros, somos menos libres, y se nos hace difícil hacer cualquier otra cosa que no sea concentrarnos en el equilibrio. Este sentimiento de seguridad y de tranquilidad nos ayuda a sentir nuestro Yo como a un ser espiritual y a experimentar nuestro Yo en relación con el mundo. Con la consecución del equilibrio, la cabeza del niño se eleva hacia la luz.
La antítesis entre la gravedad y la ligereza se consigue y se concibe en una (nueva) postura erguida. Aunque, obviamente, esto está conectado con el ego, (y movimiento) ya existe en el útero una experiencia de equilibrio donde el embrión siente, en el ambiente amortiguado del útero, cada movimiento que hace la madre3 . El recién nacido todavía no percibe los sentidos por separado, tales como el sonido, el movimiento, la vista, el tacto y demás, sino que todos se fusionan en una sola experiencia de sensaciones.
 Físicamente, no es hasta la edad de siete u ocho años cuando el mecanismo del equilibrio (el cerebelo y el cuerpo calloso) se mieliniza 4 , y es durante estos años, los años de guardería y escuela infantil, que la estimulación vestibular está muy presente en cada uno de los juegos de cualquier niño. Observe cómo los niños de tres a seis años que caminan por la calle están constantemente saltando y girándose; están aprendiendo a controlar y desarrollar el equilibrio con gran entusiasmo, aunque el nivel más avanzado del equilibrio es ¡quedarse quieto! El niño aprende que el (auto) equilibrio es el primer gran logro que solo él puede conseguir. Este hito le proporciona al cuerpo el ambiente mediante el cual, el niño puede decir «yo». Este gran logro de equilibrio libre e individual es la base de la relación con el mundo y con las demás personas. 
Así, por un lado, logran el equilibrio, como parte del proceso de formación, aunque el ego necesita de los órganos físicos para conseguir el equilibrio, es decir, que el sistema vestibular funcione correctamente, de la misma manera que una persona no podría pensar como lo hacen las personas si no tuviera cerebro, ¡aunque tampoco podría usarse el cerebro para pensar sin el ego! A través del equilibrio, el ego intenta orientarse a sí mismo hacia un mundo armonioso. El equilibrio nos permite mantener una relación con el mundo exterior e interior. Si nos encontramos al borde de un precipicio nos sentimos mareados y quizá incluso sintamos una fuerte atracción hacia el borde: estamos llenando un espacio con nuestra presencia y creando temporalmente un desequilibrio que deriva en náuseas, mareos y desorientación. Nuestro sentido del equilibrio no se encuentra, entonces, durante un tiempo sincronizado respecto a los otros sentidos. Piense en cómo sería un niño si su sentido del equilibrio no estuviera siempre sincronizado con sus otros sentidos: estaría desorientado. Carecer del suficiente equilibrio durante los primeros años de nuestra vida no supone un gran problema ya que los humanos tenemos la maravillosa capacidad de compensar, aunque a  menudo los propios padres del niño no son conscientes de la cantidad de compensación y anulación que el niño emplea. Puede manifestarse más tarde, por ejemplo, cuando el niño se balancea (¡o intenta no hacerlo!) en un tronco en el patio de la guardería, o cuando sus ojos necesiten moverse por la pizarra o por una página para descifrar algunas formas misteriosas llamadas «letras» en 1.º y 2.º de primaria o con la actividad espectacularmente más compleja que consiste en poner la mano en un pedazo de papel para intentar reproducir esas formas raras. La actividad fisiológica requiere un inmenso equilibrio para soportar todas estas cosas y no acabar literalmente mareado o con vértigo 5 . Imagine sentir esto cada vez que quiera leer, escribir o incluso dibujar. Esta experiencia podría ser incluso mucho más sutil de manera que usted incluso no se diera cuenta de lo que es o de que los demás no se sienten igual. Quizá solo se dé cuenta de que se siente mal cuando está en el colegio y a lo mejor se siente peor en unas asignaturas que en otras.
Tal vez se sienta mal incluso en las pausas si la alteración del equilibrio se extiende a todo el cuerpo y no solo a las actividades motoras sutiles. Su desorientación y su problema de equilibrio pueden hacer incluso que los demás se rían de usted en clase de gimnasia o en el patio. Henning Kohler habla sobre la conexión entre la autoestima y el sentido del equilibrio 6 . Cada dificultad que el niño experimenta en el desarrollo, tiene un efecto en el sentido del equilibrio. Los niños inquietos y nerviosos, los tímidos con ansiedad, y los abatidos y malhumorados comparten una autoestima dañada, cada uno de manera distinta. Los primeros se sienten poco valorados, los segundos sienten que se les deja solos y los terceros se sienten rechazados e incomprendidos. Todo esto expresa falta de un equilibrio interno y por ello debemos poner el mayor empeño en ayudarles, dándoles razones para que sientan que pueden conectar con nuestro aprecio tolerante, nuestra participación interesada y nuestra comprensión total y empática.
El sentido de la autoestima tiene la sensación de elevarse hacia la luz, de manera idéntica a cómo sentimos la libertad en el uso de las manos y los brazos. Todos los niños que sufren de mala orientación en los sentidos corporales son vulnerables. […] Cuando la falta de desarrollo del sentido del equilibrio es el principal problema […], éste a veces radica en un defecto del sistema nervioso central. Desde un punto de vista antroposófico, esto se consideraría como una impermeabilidad parcial del instrumento corporal, cuya función es estar al servicio de los miembros superiores de nuestra constitución. En estos casos, la terapia pedagógica incluiría trabajar sobre los cuatro sentidos inferiores en ejercicios de desarrollo terapéutico.

Por Ewout Van-Manen
Articulo completo aqui 

Notas a pie de página 1 Sally Goddard Blythe: The Well Balanced Child, Hawthorne Press. 2 Wisdom of Soul, and of the Spirit; Anthroposophy, Psychosophy, Pneumatosophy. Berlín, 25 de octubre de 1909. 3 Visite: http://www.visembryo.com/baby/ index.html para saber más sobre el desarrollo embrionario. 4 Mielinización: La formación de una vaina de mielina alrededor de los nervios. 5 Dr. Harold Levinson, “Discovery of CerebellarVestibular Syndrome and Therapies: A Solution to the Riddle – Dyslexia. 6 Working with Anxious, Nervous and Depressed Children, AWSNA. 7 Ejercicios de desarrollo terapéutico (Therapeutic Developmental Exercises) por Dieter Schulz. Consulte también el trabajo del INPP y Sally Goddard: www.inpp.co.uk

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