Segunda Parte: Enseñando a escribir, leer y deletrear

agosto 13, 2017



Nuestro sistema educativo actual está enseñando a los niños a leer en una forma que no va de acuerdo con su desarrollo. Se espera que los niños en el preescolar y kindergarten lean palabras cuando solamente se ha desarrollado el lado derecho de su cerebro. Entre los 3 y 7 años de edad, los niños están mielinizando el lado derecho de sus cerebros, por lo que nada más tienen acceso a este hemisferio derecho para leer.
El lado derecho del  cerebro puede solamente leer palabras individuales por medio de reconocimiento visual o memoria visual. Así que los niños de esta edad tienen que utilizar su área frontal del cerebro que está en desarrollo para adivinar las palabras. Sin embargo el área frontal derecha del cerebro tiene muchas más importantes tareas que hacer que intentar reconocer palabras visualmente. Los niños necesitan que el área frontal derecha de su cerebro (y eventualmente el área frontal izquierda de su cerebro) cree y analice imágenes mentales cuando están escuchando historias o leyendo libros. Si los niños tienen que utilizar el área frontal derecha de su cerebro para reconocer palabras visualmente, esta área no puede estar libre para crear imágenes mentales internas y escenas asociadas con las palabras que están escuchando o leyendo.
Además es esta mielinización del lado izquierdo de su cerebro, la cual ocurre comúnmente entre los 6 y medio y los 7 y medio años de edad para las niñas, y por lo menos un año más o dos para los niños, la que permite que los niños escuchen sonidos separados dentro de una palabra dada (captar la fonética) e hilar los sonidos individuales conjuntamente para pronunciar palabras fonéticamente. La verdadera lectura ocurre cuando los niños pueden formar y crear imágenes mentales en el área frontal de su lado   derecho mientras que simultáneamente pueden pronunciar fonéticamente las palabras correspondientes utilizando el lado izquierdo de su cerebro. Es esta formación de las imágenes mentales mientras están leyendo lo que permite que los niños tengan una comprensión profunda y disfruten lo que están leyendo. Es esta formación de imágenes mentales mientras están leyendo, lo que permite a los niños más tarde comprender problemas matemáticos escritos, álgebra, biología, química y física y entender profundamente la literatura, poesía e historia. Formar imágenes mentales mientras están leyendo permite a los niños expresar verbalmente y escribir sus pensamientos y sus ideas utilizando sus propias palabras y ayuda a que recuerden lo que han leído para su vida entera. Además cuando los niños leen fonéticamente en voz alta las palabras utilizando el lado izquierdo de su cerebro no se les dificultará el deletreo. En el pasado, a los niños se les enseñaba a reconocer unos cuantos cientos de palabras con su cerebro derecho por reconocimiento visual. Esta palabras comúnmente eran muy cortas (ejemplo: es, un, y, en, el, son) y no llevaban asociadas imágenes mentales. Si los niños no pueden crear o formar imágenes mentales cuando están leyendo son forzados a memorizar las palabras que ven. Cuando a estos lectores visuales que usan el cerebro derecho se les pide que escriban un reporte, tan solo pueden “repetir como pericos” las palabras u oraciones que han memorizado. Estos niños son los que plagian o copian de un libro palabra por palabra cuando piden que se les pida escribir un reporte. Esto es debido a que ellos solo pueden recordar las palabras exactas que leyeron y memorizan visualmente pero no pueden referirse a imágenes mentales. Es esta imagen mental la que permite a los niños resumir, condensar y más profundamente comprender lo que están leyendo. Esto es por lo que el programa educativo actual, que presiona la lectura en preescolar y kindergarten está creando problemas de atención y discapacidad de aprendizaje no verbal en nuestros niños. Yo he notado que cuando los niños utilizan el lado derecho de su cerebro (la memoria visual) para adivinar la identidad de una palabra, por lo común se enfocan en la primera y la última letra en la forma general de la palabra y en su tamaño. Esto significa que los niños generalmente no se fijan en las secuencia de las letras que se encuentran en medio de las palabras. Por lo general los niños a quienes se les ha presionado a leer desde preescolar y kínder han memorizado miles de palabras con el lado derecho del cerebro, por medio de la memoria visual.
Entonces estos niños por lo general no se dan cuenta de la diferencia mostrada en estas oraciones “GAOTS LKIE GARSS” [a lsa cbraas sel gstua le pstao] en lugar de “GOATS LIKE GRASS” [a las cabras les gusta el pasto], “CTAS HVAE TIALS” [gtaos teinen claos] en lugar de “CATS HAVE TAILS” [gatos tienen colas] o “BAERS LVOE HNOEY” [osos anam meil] en lugar de “BEARS LOVE HONEY” [osos aman miel]. Los niños pueden ver individualmente cada letra y comparar el deletreo de cada palabra si se les pregunta pero no se dan cuenta de las diferencias inmediatamente cuando están leyendo. Por otro lado un niño que está leyendo fonéticamente debido a que está leyendo en voz alta inmediatamente se da cuenta de las palabras que están mal deletreadas e incluso trata de fonéticamente de acomodar las palabras que no tienen sentido. He notado en niños que tienen una lectura fonética y que utilizan su hemisferio izquierdo, que empiezan a desarrollar las vías de integración bilateral (las vías que conectan los lados derecho e izquierdo del cerebro y por tanto todo su cuerpo) y además muestran un signo físico de que ya han desarrollado esta integración con su habilidad para desarrollar un patrón de salto de cruce lateral (por ejemplo: extender la pierna opuesta al brazo) sin tener que pensar o concentrarse. Esto es debido a que el movimiento de las extremidades en la parte derecha del cuerpo está conectado al área motora frontal del lado izquierdo del cerebro. Por lo tanto mover las extremidades del lado izquierdo del cuerpo está conectado al área frontal motora en el lado derecho del cerebro. Si los niños pueden mover sus brazos opuestos a sus piernas al mismo tiempo, el lado derecho e izquierdo de sus hemisferios cerebrales están “comunicándose entre si” o conectándose uno con otro. Si los niños pueden solamente brincar utilizando sus pies o solamente brincar extendiendo el mismo brazo de la misma pierna “salto homolateral” ellos todavía no están listos para leer, dado que no pueden accesar a ambos lados de su cerebro simultáneamente. Saltar la cuerda por si mismos en un patrón fluido de doble salto por cada vuelta individual de la cuerda, así como hacia adelante y hacia atrás, también significa que las vías de integración bilateral se están formando. Hacer muchas actividades de movimiento de cruce lateral en general ayuda a fortalecer las vías de integración bilateral de los niños. Movimientos como saltar la cuerda por ellos mismos, lecciones de natación sin competencia, rappel, caminata con bastón, actividades en la nieve, balancear una pelota de una mano a la otra mientras se sostiene en una tabla deequilibrio, baile en general, baile de salón (en secundaria y prepa), por supuesto movimientos de terapia de “Clase Extra” [Extra Lesson], euritmia terapéutica (la cual en mi opinión es una de las terapias de movimiento más poderosas para fortalecer la integración bilateral) todas son grandiosas. La ronda desde el kínder hasta el 4º grado en las escuelas Waldorf por lo común incluyen movimientos de cruces laterales. En grados más alto también es de ayuda hacer movimientos de dinámica espacial [spacial dynamics]. Cuando los niños están en los grados superiores pueden hacer actividades de habilidades de circo como en los campamentos de verano (donde aprenden a andar en uniciclo mientras hacen malabares) o donde aprenden a remar de pie sobre una tabla de surf en aguas tranquilas (deporte popular en Hawai actualmente). Aún hacer kayak, remar en canoas, remo rítmico, y otras actividades de cruce lateral ayudan debido a que el tronco y las extremidades inferiores sostienen la tensión mientras los brazos son los que reman; todas estas actividades fortalecerán la integración bilateral y las vías propioceptivas.
 La práctica del dibujo de forma (también realizada en las escuelas Waldorf ) y la escritura en cursiva que se hace de manera fluida sin pausas entre letra y letra, pueden fortalecer las vías de integración bilateral. Escribir con letra de molde solo requiere el lado izquierdo del cerebro mientras que la escritura cursiva requiere ambos lados del cerebro de forma conjunta. Los niños más grandes que no tienen concretamente desarrolladas sus vías de integración bilateral, encontrarán la letra cursiva muy difícil y preferirán la de molde. Sumado a esto también pedimos a los niños que sostengan un lápiz y escriban antes de que estén listos en su desarrollo.
He visto muchos niños pequeños en preescolar y kínder a los cuales se les pide que escriban con una de sus manos mientras todavía tienen movimientos sobrepuestos que ocurren en sus dedos de la mano opuesta. Antes de los 6 ó 7 años de edad la línea media vertical del niño todavía no está completamente integrada. Por lo tanto cuando un niño mueve los dedos de una mano inmediatamente los dedos de la otra mano se moverán sin que el niño siquiera se de cuenta. No se les debe pedir a los niños que escriban antes de que hayan integrado esta línea media vertical. La línea media vertical de los niños comúnmente se integrará después de que han desarrollado las vías de integración bilateral entre los lados derecho e izquierdo del cerebro. Cuando esto ocurre, los niños pueden cruzar la mitad de su cuerpo con su mano dominante y recoger objetos colocados del otro lado de su cuerpo. También si se obliga a los niños a sostener una lápiz o pluma y a escribir antes de que hayan integrado su línea media vertical y antes de que localicen sus pulgares y sus dedos propioceptivamente, sostendrán con tensión los lápices con todo el puño, tendrán una escritura irregular y no ubicarán la letra espacialmente en la hoja. Mi preocupación más grande es que he estado viendo más y más niños de 4º a 8º grado, tanto de escuelas privadas como públicas, que todavía están leyendo más con su cerebro derecho, con memoria visual y por lo tanto no pueden imaginar y comprender profundamente lo que están leyendo. Por ejemplo, cuando le doy a estos niños una frase que esta mal escrita, ellos por lo común no se dan cuenta de las palabras mal escritas: “Sies noñis feroun de vaciacones jtuons. Eolls feruon a pascer en un beto azul. Un noñi artapo un gran pez. Los ortos no atraparon nada. Ellos dicedieron ir a casa.” [Six byos wnet on a vaccaiton tohgeter. Tehy wnet fsihing in a bulebaot. One boy cuahgt a big fsih. The ohtres did not ctach a thing. They dediced to go home.] Además cuando le pido a estos mismos niños que lean las mismas oraciones con las palabras escritas correctamente, por lo común ellos me dicen que ambas están escritas exactamente igual o solo se dan cuenta de una o dos palabras tales como (casa o pez) “hmoe o fsih”. Nuevamente estos niños de lectura basada en la fonética para que cambien su tipo de lectura a su lado izquierdo, al mismo tiempo que crean vías de procesamiento sensorial para mantener equilibrio al estar quietos, para el seguimiento visual, para la convergencia de sus ojos, para el desarrollo completo de su propiocepción y de su integración bilateral. Si los niños muestran cualquier signo de dificultad en procesamiento sensorial o en la integración con el tacto, equilibrio, propiocepción, integración bilateral y especialmente con el movimiento de sus ojos, entonces primero recomiendo tratamientos osteopáticocraneales biodinámicos o tratamientos craneales por un quiropráctico especializado, por una persona certificada tanto en la Quiropráctica especializada en el Atlas Ortogónico y en Neurología Funcional para que los ayuden de manera gentil y no manipulativa a resolver las compresiones craneales. Y entonces recomiendo que los niños hagan terapia de movimiento específica tal como la euritmia terapéutica, la “Extra Lesson”, lecciones de montura de caballo Parelli, (especialmente sin silla), Bal-A-Vis-X, gimnasia cerebral, HANDLE, o terapia de integración sensorial con un terapeuta ocupacional especializado en niños. Estos movimientos necesitan ser no competitivos y los terapeutas necesitan evitar sobre-estimular a los niños y así como evitar sus respuestas de estrés de “lucha o huida” [fight or flight]. Por lo tanto, los terapeutas necesitan vivir en el movimiento presente, estar en su sistema nervioso autónomo relajado, amar su trabajo y disfrutar a los niños. Las vías neurológicas no se forman bien cuando los niños experimentan estrés externo en su medio ambiente o estrés interno en su sistema nervioso autónomo. Hay muchas causas para tener compresiones craneales no resueltas que comúnmente ocurren sobre el cerebelo y el área del tallo cerebral detrás de la cabeza y en la base del cráneo. Estas compresiones craneales comúnmente ocurren al nacimiento ya que el cráneo consiste de capas que se sobreponen y son muy moldeables. Comúnmente los niños que han experimentado un nacimiento por cesárea, un parto prolongado (más de 12 horas), un parto muy rápido, un parto inducido por pitocina, o el uso de fórceps de succión al vacío están en riesgo de tener una compresión craneal no resuelta. Además estos niños necesitan mucho fortalecimiento de balance vestibular, de su seguimiento visual, de la convergencia ocular y de las vías de integración propioceptiva y bilateral cuando dichos vías están completamente abiertas.

Por  Susan R. Johnson, MD

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