Pa_Maternidad

La maternidad es una secuencia de fenómenos concatenados: concepción, gestación intrauterina, nacimiento, gestación extrauterina y crianza. Todos los seres humanos nos formamos en esa secuencia. El devenir madre nos trae muchos cambios tanto físicos, psíquicos, emocionales. El poder estar informada, acompañada en los procesos que nombre anteriormente, nos empodera, nos da seguridad, nos hace más consciente. A través del acto de maternar, nos conectamos con nuestro riquísimo mundo emocional, relacional, con nuestro propio ser, con aquellas partes ocultas o más inconscientes.

Apenas nace nuestro hijo comenzamos a caminar, transitar por  nuestro puerperio, vale aclarar que el puerperio es diferente al postparto (famosa cuarentena), el postparto se refiere únicamente a la recuperación física, el puerperio engloba aproximadamente los dos, tres primeros años de vida del bebé.

Durante el puerperio nos suceden muchas cosas a nosotras y por ende afectan a nuestras relaciones, entorno. Primeramente transitamos lo que se podría llamar, mas que nada en las madres primerizas, una crisis de identidad, por así llamarla, relacionada con el nuevo rol que se pone en marcha completamente desconocido y diferente a los anteriores (hija, hermana, esposa/compañera, profesional, amiga, etc.). 

Esto implica un cambio profundo en nuestra identidad, y elaboramos así un duelo despidiéndonos de aquella que nunca volverá a ser y comenzamos a conectarnos a esa desconocida mujer que se nos presenta. Luego deviene lo que se llama fusión emocional,  la madre se “olvida de si” para poder sumergirse en el territorio emocional del bebé. Esto hace que pueda descifrar el enigmático código no verbal del recién nacido y así satisfacer sus necesidades básicas para la supervivencia (hambre, sueño, higiene, mirada y atención, contacto humano, contención emocional). Esta fusión produce una profunda regresión en nosotras, regresión emocional, revivimos nuestras heridas más primarias: las angustias, miedos, rabias y tristezas que experimentamos siendo bebés. Durante los dos primeros años, la madre centra su atención en el hijo para poder sumergirse en la fusión emocional y necesita que su pareja sostenga y apoye esta burbuja madre-bebé. Es decir, que el padre se “nutra” por si mismo y tome la energía suficiente para “nutrir” a la madre, que se encarga de nutrir al bebé.

El transito por estos estados, por estos lugares son los que nos marcan, mas en los primeros años de nuestros bebés, nuestro camino por la maternidad _ paternidad. De aquí que las redes de apoyo, ya sean grupos de Lactancias o Crianza cobran vital importancia para acompañar durante esta etapa o este momento de nuestra vida. 

Los grupos de crianza son espacios los cuales son  recomendados y reconocidos por la OMS, “Organización Mundial de la Salud”. En los cuales se invita a las familias a compartir sus vivencias, sus dudas, experiencias. El grupo de crianza es un lugar de contención, de búsqueda de información, es un lugar dónde una como madre, como mujer se empodera también, a través de las diferentes propuestas que se van desarrollando en el grupo una se va dando cuenta que a en cierta forma a todas nos sucede lo mismo, por ejemplo podemos hablar sobre la lactancia, entonces esa mamá aprende y se da cuenta “Que su leche es siempre buena para su bebé, que podrá seguir amamantando a pesar de su trabajo, de su medico, de su marido y del universo entero. Que solo hay unos par de trucos sencillos para lograr un amamantamiento exitoso por dos años y más. O el tiempo que ella y su par lo desee, porque también hablamos de destete respetuoso,  podemos hablar también, Que el apetito real de alimento en un bebe no existe hasta los 18 o 20 meses, que requiere saciar más sus necesidades de afecto y nutrición con la teta de su madre. Etc.


Lic. En psicología Alexandra Rovetta


Psicologiaintegraluruguay.com

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